Aunque pensemos que el peso es una medida objetiva para llevar el control sobre tu alimentación y tu salud, pesarnos todos los días, no es muy buena idea dado que el peso de un día a otro puede variar por múltiples razones.

Si nos pesamos todos los días, el peso se convierte en algo que tenemos demasiado presente, que no nos deja pensar en una estrategia a medio-largo plazo y que puede llevar incluso a conductas inadecuadas con la alimentación. Pesarnos todos los días puede producirnos ansiedad por el mero hecho de tener que enfrentarnos a la báscula, vayamos bien o no.  Si no vemos bajada de peso o incluso vemos que hemos subido, podemos desmotivarnos y abandonar nuestro proceso de pérdida de peso. Por otro lado, si nos pesamos y nos ha ido bien, es posible que ese día nos confiemos y hagamos transgresiones alimentarias, lo que al final, no sólo nos hace aumentar de peso si no que nos afecta negativamente a nivel emocional.

Lo ideal es que nos pesemos una vez a la semana, teniendo presente que no es el mejor indicador a corto plazo para medir nuestras mejorías.

En COCOeating® queremos dejarte claro que la fluctuación diaria del peso es normal.  Las pérdidas o ganancias de 500 g o más de un día para otro son a expensas de agua u otras causas, pero no de grasa. Vamos a ver en profundidad qué factores influyen en las fluctuaciones de peso:

1. Ingesta de sodio.

Si consumimos alimentos con mucha sal o glutamato monosódico, es probable que al día siguiente tengamos más agua en el cuerpo y, por tanto, más peso.

2. Ingesta de carbohidratos.

Es importante saber que los aumentos de peso al día siguiente de comer carbohidratos no son por transformación de estos en grasa, sino por acúmulo de agua. Si una persona come un plato grande de pasta -por ejemplo, 300 g-es probable que al día siguiente pese 1 kilo más; sin embargo, esta ganancia de peso es por acúmulo de agua y no de grasa. La explicación es la siguiente, por cada gramo de carbohidrato, se acumulan en el cuerpo 3 ml de agua. Por lo tanto, un plato de pasta de 300 g va hacer que se retengan 900 ml (900 g) de agua.

Lo mismo ocurre cuando se eliminan los carbohidratos. La pérdida de peso es fundamentalmente por que perdemos agua. Por ejemplo, por 1 gramo de glucógeno muscular (carbohidrato almacenado en el músculo) se acumulan 3 ml de agua; por lo tanto, si hacemos ejercicio y consumimos 500 g de glucógeno muscular, perderemos 1500 ml (1,5 kg) de agua.

Otra razón por la cual se acumula agua al comer carbohidratos, es cuando consumimos carbohidratos sencillos o refinados  (tartas, bollos, etc.) dado que esto hace que aumenten los niveles de insulina en nuestro cuerpo. La insulina causa retención de sodio por aumento de su reabsorción en el riñón y, como hemos comentado antes, esto hace que se acumule agua.

3. La orina y las heces también varían tu peso.

El cuerpo utiliza alimentos y líquidos para la hidratación y la energía. Una vez que se ha obtenido la energía, el cuerpo comenzará a expulsar los productos de deshecho en forma de sudor, orina y heces.  Por otra parte, es sabido que el estreñimiento hace que se acumulen heces en nuestro cuerpo, lo que provoca que aumentemos de peso.

4. Ejercicio.

La actividad física es sin duda una de las herramientas para controlar nuestro peso. No obstante, se trata de una estrategia eficaz a medio o largo plazo. Muchas personas se pesan antes y después de hacer ejercicio, pero la realidad es que la bajada inmediata de peso tiene que ver con la pérdida de líquidos. Si la hidratación durante el ejercicio no es suficiente, veremos una pérdida de peso a expensas de la eliminación de líquidos a  través del sudor.

Además, todo comienzo o cambio de rutina de ejercicios -particularmente los de fuerza- hará que tengamos un ligero aumento de peso al inicio, debido a que comenzamos a desarrollar masa muscular y ésta, a su vez, se carga de agua y por tanto pesa más.

5. Consumo de alcohol.

El alcohol no se procesa de la misma manera que otras bebidas y alimentos, por lo que el cuerpo puede tardar más en eliminarlo. También retarda la digestión de otros alimentos, lo que puede conducir a la retención de agua. Más allá de eso, hay que tener presente que el alcohol es un alimento de consumo ocasional, si lo tomamos con mucha frecuencia y en abundantes cantidades, afectará a nuestro peso y en este caso sí que será por acúmulo de grasa.

6. Ciclo menstrual.

Una de las características del síndrome premenstrual es la retención de líquidos. Esto puede ocurrir desde los 8 días previos a la regla. Los niveles de estrógenos y progesterona se elevan, lo que trae como consecuencia una retención de agua, produciendo un incremento falso de peso de entre 1 y 7 kg.

7. Medicación.

Algunos medicamentos hacen que tu cuerpo retenga agua. Esto incluye:

  • Insulina, otros fármacos para la diabetes, medicamentos para controlar la tensión arterial, algunos antidepresivos, corticoesteroides, etc. Pero ojo, es importante que NO suspendamos un tratamiento aunque detectemos que nos hace aumentar de peso, la recomendación es consultar con el médico.
  • Los laxantes actúan a nivel del colon, extrayendo agua del cuerpo, con el fin de que las deposiciones sean más blandas. Si abusas de su consumo puede ocasionarte pérdida de peso rápida a expensas de agua, pero no de grasa.

8. Altas temperaturas o el ir a la playa.

Las altas temperaturas pueden hacer que retengamos líquidos.

9. Enfermedades.

El peso puede subir en algunas enfermedades como, por ejemplo, el síndrome de ovario poliquístico, la insuficiencia cardíaca o los problemas de tiroides.

10. Báscula.

Los cambios de báscula pueden conllevar variaciones en el peso ya que todas no tienen la misma calibración. Debemos intentar pesarnos siempre con la misma báscula, de esta forma el resultado será más fiable.

Como ves, son muchos los factores que pueden modificar el peso de un día para otro. Ir de la mano de COCO te ayudará a conocer esta información y muchas otras cuestiones fundamentales para garantizar que la pérdida de peso se mantenga en el tiempo.

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